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Asturphysics: El Blog de Física escrito en Asturias
Nodo de SciFi: El Juego de Ender
Como corresponde a mi profesión, soy un ávido lector de literatura de ciencia ficción, y respecto a ella tenía un post pendiente. Además, hace mucho que no utilizo la categoría FCF, y no quiero hacer llorar a Sergio. Por ello, he decidido crear un nuevo apartado en el blog dedicado a este género literario que tantas horas de satisfacción me ha dado. Así, bajo la etiqueta “Nodo de SciFi” podréis encontrar análisis, comentarios y noticias sobre literatura de Ciencia Ficción.
Es evidente que muchos post estarán dedicados a clásicos del género escritos hace bastantes años y leídos ya por cualquier fanático, pero creo que nunca está de más analizar de nuevo ese libro que a tanta gente ha enamorado e intentar que alguna persona más lo descubra.
Sin más explicaciones, comenzamos con el post inaugural:

El Juego de Ender, Orson Scott Card (1977)
El Juego de Ender es una de esas novelas que, sin tener un comienzo glamuroso ni ninguna muestra de parafernalia espectacular, te engancha y no te permite separarte de sus páginas. Y eso es debido a su argumento, el cual ahonda en los sentimientos humanos más de lo que es costumbre en el género.
Este libro, nos relata la historia de Ender Wiggins, un niño nacido en una Tierra sumida en una postguerra y temerosa de una invasión alienígena que acabe con ellos, tras haberse salvado milagrosamente de la última incursión de una raza gregaria conocida como Insectores. Ender, tercer hijo de una familia anodina sufre desde niño el rechazo del mundo que le rodea debido precisamente a que es un “Tercero”, un tercer hijo casi prohibido por las leyes de control de natalidad en un mundo superpoblado. La única razón por la que Ender ha nacido es para llevar a cabo la tarea para la que sus dos hermanos han sido desechados, convertirse en el mayor estratega militar de la historia de la humanidad.
Así, la novela nos relata la vida de Ender en la Escuela de Batalla, la academia militar donde la Hegemonía terrestre entrena a niños como perfectos soldados desde los seis años; un lugar al que a Ender le costará llamar hogar debido a las numerosas dificultades por las que sus tutores le hacen pasar, las obligadas pruebas de su excepcionalidad que le convertirán irremediablemente en un repudiado por todos los que le rodean; convirtiendo un juego de ordenador (de ahí el título de la novela) en el único refugio de los sentimientos y las frustraciones del niño soldado.
De esta manera, a través de unas 300 páginas, Scott Card profundiza como ningún escritor antes en los sentimientos de Ender, reflejando en ellos los miedos que todo hombre y mujer guarda en su interior; miedo al rechazo, miedo a no tener éxito, miedo a no conocerse a sí mismo, miedo a no ser como uno mismo desearía… sensaciones que provocan tal profunda identificación con el personaje infantil que el lector no puede sino leer página tras página buscando el consuelo de Ender y el suyo mismo.
Por supuesto, y pese a esta absoluta dedicación al interior de la mente humana, el Juego de Ender es una novela de Ciencia Ficción, y como tal visiona el futuro de cierta manera peculiar en el género y que, retrospectivamente, asusta. Uno no puede si no verse recorrido por un escalofrío al leer sobre los foros de discusión de la red mundial, las noticias instantáneas en pantallas o los videojuegos, así como una informática muy cercana en fundamento a la actual. Por supuesto, hay cientos de cosas imposibles, pero es que si no, no sería Ciencia Ficción. Cosas como la comunicación más rápida que la luz o los viajes interestelares son tópicos del género que no abandonan la novela de Scott Card.
En definitiva, “El Juego de Ender” es un título altamente recomendado para cualquier lector y en particular para los aficionados a la Ciencia Ficción. No dejará indiferente a nadie.
Magufadas y Espíritu
Hoy es uno de esos días en que uno descubre que estaba mejor dedicándose a la fontanería que a la ciencia. Y no lo digo porque seguramente en España esté mejor pagada, si no porque uno se pregunta si en serio vale la pena hacer avanzar el conocimiento científico y mejorar la calidad de vida del resto de la gente para luego no solo ser menos conocido que el pateabalones de turno, si no además encontrarse con gente como esta.
Sinceramente no comprendo cómo hemos podido llegar a tal nivel de apollardamiento (gracias Hora Chanante por este término) que se convoquen congresos dedicados a ponernos de hijos de puta mentirosos y conspiradores. Sinceramente no comprendo cómo alguien prefiere creerse el testimonio de un tío de Cuenca con barba que dice que el rey es un reptil antes que la Teoría de la Relatividad de Einstein, altamente contrastada experimentalmente. Pero es que, claro, esto último requiere esfuerzo, y lo primero como mucho tomarse un whisky para hacer el trago más fácil. Y si no, sinceramente que no encuentro otra razón para tal cúmulo de tonterías.
Y si no, no hace falta más que examinar el párrafo introductorio del segundo congreso que se celebró este mes de Noviembre:
“Allí trataremos temas de vital importancia para la Humanidad, de la mano de personas que, con su obra, han demostrado su amor, valentía y entrega frente a los peligros que nos acechan en nuestra vida diaria.
Sor Teresa Forcades, doctora y monja Benedictina, junto al Dr. Miquel Pros nos aportarán datos científicos y argumentos que nos harán reflexionar sobre la probable obligatoriedad de vacunación mundial para la Gripe A. Lluís Botinas nos hablará del montaje “Made in USA” del SIDA, Alfred Webre, ex asesor del Presidente Carter nos hablará de Exopolítica, y traemos también de Canadá a Jessica Schaw, la niña cristal que re-encarnó para dar un gran mensaje a la Humanidad.
A su vez trataremos temas como la verdad sobre el 11/Septiembre y sus consecuencias, los “Chemtrails” o rastros químicos, la contaminación electromagnética que recibimos a diario, la auténtica verdad sobre la Luna como satélite artificial y otras charlas sobre la gran importancia de nuestro cuerpo eterno espiritual, frente a la insignificante temporalidad de nuestro cuerpo físico.”
Vale bien, tras las carcajadas analicemos el texto con calma. Pasando por alto lo insensible que hay que ser para decir que el SIDA es un montaje estadounidense y seguir con la cantinela de que el 11S fue provocado por el Gobierno de Bush Jr. (yankees malos, lo sé…) uno no puede más que sorprenderse ante la historia de la niña mensajera reencarnada (Vale, está buena; pero en serio, hubiese sido mucho más espectacular algo con fuegos artificiales) o la idea de que la Luna es artificial cual Estrella de la Muerte (y seguro que estos mismos tíos no se creen que el hombre llego a la Luna).
Por supuesto y como debe ser en toda magufada, nos recuerdan que nuestro espíritu es más importante que nuestro cuerpo físico (¿colesterol? Da igual, al espíritu no me hace daño) pero, sin embargo nos advierten del gran peligro de los campos EM (que por supuesto, dañan el espíritu, el cual cada día estoy más cerca de creerme que tiene wifi).
Si alguno tiene estómago para seguir echándole un ojo a la web, se encontrará con charlas como la de la red Jedi-Concienciación (¿Veis como la Estrella de la Muerte tiene algo que ver?) sobre los peligrosos chemitrails, aunque no se de que se asustan si no pueden dañar el espíritu; o sobre el “milagroso” dióxido de cloro, del cual incito al conferenciante a beberse una botella si de verdad cree que es tan milagroso.
Como veis, el panorama de este país cada día asusta más. Magufadas, recortes en ciencia, recortes en educación, gente que no sabe matemáticas básicas, gente que se aferra a su “letrismo” para justificar ignorancia científica…
Cada día estoy más convencido de emigrar…
Egocentrismo Cósmico y otras Astronomiadas

Es innegable que la historia del ser humano es una historia de egocentrismo. No hace falta más que ojear las primeras páginas de cualquier libro de historia para observar que los mayores acontecimientos que la humanidad ha vivido están relacionados con una idea de superioridad que el ser humano lleva innata en su interior. Desde la raza aria de Hitler hasta la esclavitud del siglo XIX, la historia humana camina sobre la vía del ninguneo y el desprecio a lo ajeno.
Un caso particularmente notable de este egocentrismo innato fue la creencia aristotélica, y asimilada por la Iglesia Católica, de suponer la Tierra como el centro del Universo. Sin embargo, ésta pronto fue derrotada por las revoluciones humanistas y los trabajos de Copérnico, Galileo, Kepler, Bruno o Newton; y más modernamente con las ideas y descubrimientos de Albert Einstein o Edmund Hubble entre muchos otros. En los albores del Siglo XX, la creencia aceptada situaba a la Tierra en el papel de un planeta peculiar orbitando alrededor de una estrella de clase media en un extremo de una de muchas galaxias; es decir, un punto de vista completamente contrario al aristotélico.
Que sorpresa fue pues, durante las décadas de 1950 y 1960, y gracias a los nuevos métodos de observación astronómica, encontrarse en lo más profundo del espacio con estructuras que, sorprendentemente, ¡apuntaban todas directamente hacia la Tierra!
Si eres un poco avispado, te darás cuenta de lo que esto significa. Si la Tierra fuese un planeta vulgar como tantos otros billones, la mera estadística nos diría que deberíamos encontrar el mismo número de estructuras alargadas apuntando en todas las direcciones; y sin embargo, eso no ocurre, encontramos muchísimas más de estas aglomeraciones apuntando hacia nosotros que a cualquier otro lugar… lo que lleva a una conclusión aristotélica: nuestro planeta ha de ser el centro del Universo o al menos ocupar una posición privilegiada en él.
Este es el motivo de que a estas estructuras se las conozca como “Dedos de Dios”, pues señalan directamente hacia nosotros haciéndonos conocedores de nuestra importancia intrínseca; dándonos un nuevo motivo por el cual desarrollar nuestro egocentrismo.
Quizás la respuesta anterior parezca directa, pero no es todo lo satisfactoria que desearíamos. Si bien descubrir que somos el centro del Universo es algo maravilloso, tira por Tierra todas las teorías cosmológicas actuales, entre ellas la suposición de la homogeneidad e isotropía del universo, conocido como “Principio Cosmológico” y del cual tenemos bastantes indicios de veracidad.
Así pues, ¿Cómo solucionar el problema de los “Dedos de Dios”? ¿Qué pintan estas estructuras destrozando nuestro conocimiento científico?
Como todo en ciencia, cuando un resultado niega otros previos ya contrastados, se busca una explicación razonable dentro de las teorías actuales. En concreto, la solución al extraño caso del ser divino que nos señala proviene de las técnicas observacionales.
Como todos podéis experimentar, mirar al cielo no ofrece una adecuada sensación de profundidad, y no podemos discernir si un objeto está cerca y es pequeño o lejos y enorme simplemente con su observación. Para conocer la posición en profundidad de un cuerpo celeste, se utilizan técnicas de los más variadas, pero cuando lo que medimos son cuerpos en su mayor parte lejanos, hay una técnica que es la reina: “La Ley de Hubble”
Esta ley, establecida experimentalmente por Edmund Hubble en los años veinte del siglo XX, establece una relación directa y lineal entre el corrimiento al rojo por efecto doppler de un cuerpo celeste y la distancia a la que se encuentra de nosotros, resultando mayor el corrimiento cuanto más alejado está un objeto. Así, si deseamos medir la distancia a un cuerpo, no tenemos más que buscar en su espectro, por ejemplo, la banda de emisión Lyman-α del hidrógeno y calcular su corrimiento para, con la ley de Hubble, calcular la distancia a la que se encuentra.
De esta manera, el efecto de los “Dedos de Dios” se puede explicar de una manera sencilla. Lo que observamos no son más que cuerpo típicos aproximadamente esféricos pero en cuyo interior la estadística de velocidades no es homogénea e isótropa, si no que la velocidad es mayor cuando más se alejan las partículas de gas del centro del cuerpo y se incumple el Teorema del Virial. Así, una medida sobre una partícula del extremo del gas, que posea por la razón que sea más energía cinética que sus alrededores, nos engañaría pensando que la partícula está más lejos o más cerca de lo que está en realidad y provocando un efecto de alargamiento del objeto, la aparición de un “Dedo de Dios”.
Sin embargo, cualquier crítico o escéptico podría argumentar que sí, que esta hipótesis es muy bonita pero no hay ninguna evidencia que la legitime sobre otras. Pero… la hay. Casi a la par que los famosos dedos, se descubrió también el “Efecto Kaiser”, en el cual los objetos se alargaban, pero hacia los lados, situándose tangencialmente a nosotros. Así, y aplicando la Navaja de Ockam, existe una única hipótesis que explique a la vez los dos fenómenos y sea compatible con las teorías actuales, y esa es la hipótesis antes mencionada. Luego, por simpleza, esa es la hipótesis que se acepta actualmente para resolver el problema de los “Dedos de Dios“ y el “Efecto Kaiser”
Una vez más, el egocentrismo derrotado. Ciencia 1 – Ego 0

La Ciencia Española no necesita Tijeras

Como seguro sabréis la mayoría de los que leáis esto, hoy 7 de Octubre es el día escogido por los bloggers españoles (dirigidos por el inconsumible irreductible) para escribir una pequeña queja sobre el recorte presupuestario que el gobierno español ejecutará sobre la I+D el año 2010.
En concreto, se propuso que cada uno aportase una razón por la que este tijeretazo a la ciencia no era justo ni recomendable. Como seguro que muchos ya han hablado de la necesidad de la ciencia como motor del desarrollo de la civilización, de las grandes aportaciones que ha realizado, de cómo ha solucionado grandes problemas y mejorado las condiciones de vida, etc… me ahorraré argumentos de este tipo y haré hincapie en la parte cursi del problema.
La ciencia española no necesita tijeras porque es horroroso ver cómo un país que se enorgullece de estar en los rankings de países más ricos sufre una fuerte fuga de cerebros. La ciencia española no necesita tijeras porque así no se verían tantos investigadores de renombre y de calidad obligados a marcharse al extranjero en busca de una vida digna a la altura de la que en este país disfruta cualquier mangante; porque así no tendrían que elegir entre la calidad de vida y sus familias; porque así no arrastrarían mujer, marido, novi@ o hijos fuera del país que les ha visto nacer; y porque así no echarían tanto en falta a los que dejaron atrás. Puede parecer sencillo abandonar el país, pero no es una opción fácil y, como se dice en mi Tierra, la cabra tira al monte, y siempre se añora la tierra de uno.
La ciencia española no necesita tijeras porque tampoco se necesitan tantas perdidas y añoranzas.
District 9: Ciencia Ficción de la buena (de la de siempre)
Ayer se estrenó en España District 9, una película de Ciencia Ficción a cuyo estreno no dudé en asistir para comprobar si el aluvión de excelentes críticas extranjeras estaba justificado.
Una vez vista la película y masticado con calma su argumento a través de ellas típicas charlas postcine con los amigos, he de decir que, si bien la película no es la obra maestra que muchos anunciaban, si se puede destacar como una de las mejores que el género cinematográfico nos ha dado en los últimos diez años.
El argumento de District 9 bebe directamente de lo que se conoce como Hard Science Fiction, o como me gusta llamarlo a mí FCF (Física en la Ciencia Ficción) por costumbres heredadas. Es decir, completamente todo lo que se presenta en la historia lo hace bajo la mayor credibilidad y respeto a las leyes de la física posibles. Este hecho, a simple vista anecdótico, no solo sirve para fastidiar a Sergio, si no que permite que la película se libre de los tópicos del genero en forma de láseres de colores y torrentes de luz por doquier. La historia frente a la espectacularidad, podría ser el lema de District 9.
Una historia que se desarrolla a un ritmo preciso, ni excesivamente lento, ni abusador de saltos espaciotemporales; una “novela gráfica” que nos cuenta cómo se entrelazan el destino de una raza de refugiados extraterrestres en nuestro planeta y la lucha de un hombre por librarse de una mutación que, al permitirle utilizar la tecnología alienígena, le convierte en la persona más buscada del planeta.
Este peculiar cruce de caminos es presentado de forma magistral por el director y guionista Neill Blomkam, controlado el timing de las escenas de una forma excelente y permitiendo la suficiente profundidad como para mostrar el desarrollo psicológico del protagonista, algo que no suele ser habitual en una película de tan solo hora y media.
Precisamente, la elección del protagonista representa una de las decisiones cuestionables pero, a mi parecer, acertadas de la historia. En lugar de narrarnos los hechos a través del típico marine hiperhormonado al que Holliwood nos tiene acostumbrados y en el estilo “sí señor presidente, sí señor” de Michael Bay, District 9 aboga por una narración más cercana a clásicos de la CF como Farenheit 451; una historia contada a través de un personaje normal, tirando a repelente e insignificante, que se ve envuelto en algo que no puede entender.
Respecto al resto de personajes de la película, nos encontramos más cerca de los tópicos del genero, observando extraterrestres con el sentido grupal típico de los insectos, soldados sin escrúpulos especializados en la caza de estos y; en una original introducción fruto de la localización del Distrito 9 que da nombre al filme, una banda de nigerianos traficantes de armas y droga y obsesionados con obtener el poder de utilizar armamento extraterrestre (el cual piensan que pueden obtener comiéndoselos). Y es que, como la propia película reza en su introducción: “la nave no se detuvo sobre Los Ángeles o San Francisco; si no sobre el centro de la ciudad de Johannesburgo, en Sudafrica…”.

Y hablando de la nave extraterrestre, el uso de los efectos especiales y el diseño de estos es, a mi parecer, el mayor logro de todos los que esta película acumula. Tanto el armamento extraterrestre (mención especial al lanzacerdos) como sus efecto o la propia nave nodriza están representados de un modo low-tech, es decir, poco cercano a la sofisticadisima tecnología de Star Wars y más parecida a la actual de la Tierra, salvando las distancias. Además, el modelado 3D de cualquier escena por ordenador que aparece es sublime, permitiendo que se funda con la imagen de manera perfecta, y únicamente renqueando un mínimo en los planos cercanos a la nave nodriza. Olvidaos de las brillantes armaduras de Transformers, todo lo que veis aquí tiene tanto de real como el rifle de cualquier soldado.
Como únicos fallos denotar la falta de coherencia en la comunicación humanos-ET debido a que cada uno habla su idioma y se entienden perfectamente (bueno, pensándolo bien, es parecido a lo que me pasó a mí en Barcelona…) y el mensaje de la película que, en palabras de un amigo se podría resumir en: “Imagínate la raza más asquerosa que te puedas imaginar, que den asco, que coman basura, sean violentos… pues el mensaje de la película es que los negros son peores”.
Resumiendo, una gran película para el género, que gustará a fanáticos de la Ciencia Ficción tanto como a no habituales. Un filme en el que no duele gastarse los casi 6 € que cuesta el cine y que deja muy buen sabor de boca. Recomendada a todos.
El debate está abierto señores.
Asturphysics es un blog creado y dirigido por un alumno de Física de la Universidad de Oviedo.

