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Asturphysics: El Blog de Física escrito en Asturias
Egocentrismo Cósmico y otras Astronomiadas

Es innegable que la historia del ser humano es una historia de egocentrismo. No hace falta más que ojear las primeras páginas de cualquier libro de historia para observar que los mayores acontecimientos que la humanidad ha vivido están relacionados con una idea de superioridad que el ser humano lleva innata en su interior. Desde la raza aria de Hitler hasta la esclavitud del siglo XIX, la historia humana camina sobre la vía del ninguneo y el desprecio a lo ajeno.
Un caso particularmente notable de este egocentrismo innato fue la creencia aristotélica, y asimilada por la Iglesia Católica, de suponer la Tierra como el centro del Universo. Sin embargo, ésta pronto fue derrotada por las revoluciones humanistas y los trabajos de Copérnico, Galileo, Kepler, Bruno o Newton; y más modernamente con las ideas y descubrimientos de Albert Einstein o Edmund Hubble entre muchos otros. En los albores del Siglo XX, la creencia aceptada situaba a la Tierra en el papel de un planeta peculiar orbitando alrededor de una estrella de clase media en un extremo de una de muchas galaxias; es decir, un punto de vista completamente contrario al aristotélico.
Que sorpresa fue pues, durante las décadas de 1950 y 1960, y gracias a los nuevos métodos de observación astronómica, encontrarse en lo más profundo del espacio con estructuras que, sorprendentemente, ¡apuntaban todas directamente hacia la Tierra!
Si eres un poco avispado, te darás cuenta de lo que esto significa. Si la Tierra fuese un planeta vulgar como tantos otros billones, la mera estadística nos diría que deberíamos encontrar el mismo número de estructuras alargadas apuntando en todas las direcciones; y sin embargo, eso no ocurre, encontramos muchísimas más de estas aglomeraciones apuntando hacia nosotros que a cualquier otro lugar… lo que lleva a una conclusión aristotélica: nuestro planeta ha de ser el centro del Universo o al menos ocupar una posición privilegiada en él.
Este es el motivo de que a estas estructuras se las conozca como “Dedos de Dios”, pues señalan directamente hacia nosotros haciéndonos conocedores de nuestra importancia intrínseca; dándonos un nuevo motivo por el cual desarrollar nuestro egocentrismo.
Quizás la respuesta anterior parezca directa, pero no es todo lo satisfactoria que desearíamos. Si bien descubrir que somos el centro del Universo es algo maravilloso, tira por Tierra todas las teorías cosmológicas actuales, entre ellas la suposición de la homogeneidad e isotropía del universo, conocido como “Principio Cosmológico” y del cual tenemos bastantes indicios de veracidad.
Así pues, ¿Cómo solucionar el problema de los “Dedos de Dios”? ¿Qué pintan estas estructuras destrozando nuestro conocimiento científico?
Como todo en ciencia, cuando un resultado niega otros previos ya contrastados, se busca una explicación razonable dentro de las teorías actuales. En concreto, la solución al extraño caso del ser divino que nos señala proviene de las técnicas observacionales.
Como todos podéis experimentar, mirar al cielo no ofrece una adecuada sensación de profundidad, y no podemos discernir si un objeto está cerca y es pequeño o lejos y enorme simplemente con su observación. Para conocer la posición en profundidad de un cuerpo celeste, se utilizan técnicas de los más variadas, pero cuando lo que medimos son cuerpos en su mayor parte lejanos, hay una técnica que es la reina: “La Ley de Hubble”
Esta ley, establecida experimentalmente por Edmund Hubble en los años veinte del siglo XX, establece una relación directa y lineal entre el corrimiento al rojo por efecto doppler de un cuerpo celeste y la distancia a la que se encuentra de nosotros, resultando mayor el corrimiento cuanto más alejado está un objeto. Así, si deseamos medir la distancia a un cuerpo, no tenemos más que buscar en su espectro, por ejemplo, la banda de emisión Lyman-α del hidrógeno y calcular su corrimiento para, con la ley de Hubble, calcular la distancia a la que se encuentra.
De esta manera, el efecto de los “Dedos de Dios” se puede explicar de una manera sencilla. Lo que observamos no son más que cuerpo típicos aproximadamente esféricos pero en cuyo interior la estadística de velocidades no es homogénea e isótropa, si no que la velocidad es mayor cuando más se alejan las partículas de gas del centro del cuerpo y se incumple el Teorema del Virial. Así, una medida sobre una partícula del extremo del gas, que posea por la razón que sea más energía cinética que sus alrededores, nos engañaría pensando que la partícula está más lejos o más cerca de lo que está en realidad y provocando un efecto de alargamiento del objeto, la aparición de un “Dedo de Dios”.
Sin embargo, cualquier crítico o escéptico podría argumentar que sí, que esta hipótesis es muy bonita pero no hay ninguna evidencia que la legitime sobre otras. Pero… la hay. Casi a la par que los famosos dedos, se descubrió también el “Efecto Kaiser”, en el cual los objetos se alargaban, pero hacia los lados, situándose tangencialmente a nosotros. Así, y aplicando la Navaja de Ockam, existe una única hipótesis que explique a la vez los dos fenómenos y sea compatible con las teorías actuales, y esa es la hipótesis antes mencionada. Luego, por simpleza, esa es la hipótesis que se acepta actualmente para resolver el problema de los “Dedos de Dios“ y el “Efecto Kaiser”
Una vez más, el egocentrismo derrotado. Ciencia 1 – Ego 0

Agarrado a una cuerda y subiendo

Jane Collins miró a través de la ventana de la cabina para observar un panorama igualmente terrorífico y bello: un mar de nubes tormentosas que cubrían todo el cielo bajo ella hasta donde la vista alcanzaba. Cerrando fuertemente los ojos, deseó que la cuerda del ascensor no se rompiera…
Este es un párrafo típico que, pese a ser de mi invención, se podría leer en novelas como “La Telaraña entre los Mundos”, “Las Fuentes del Paraíso” o la famosa “Trilogía de Marte”. Y es que en todas estas novelas aparece un artefacto común: “El Ascensor Espacial”.
Pero… ¿qué es un ascensor espacial? Si vuestras rápidas mentes están pensando que el término puede estar asociado a alguna compleja construcción orbital alimentada con energía atómica y capaz de destruir el universo (no, no penséis en el LHC) siento deciros que estáis equivocados, pues el ascensor espacial no es ni más ni menos que eso, un ascensor para ir al espacio.
La idea básica consiste en tender un cable entre alguna zona de la tierra, preferiblemente en el océano para poder compensar los movimientos del cable debido a condiciones atmosféricas adversas; y una estación espacial situada en órbita geosíncrona con la Tierra. De esta manera, se podría ascender a una órbita baja terrestre sin necesidad de consumir grandes cantidades de combustibles térmicos, solamente adhiriendo una cabina de ascensor al cable y recorriéndolo con la ayuda de un motor eléctrico.
Por supuesto, las primeras menciones al ascensor espacial fueron realizadas en las novelas de ciencia ficción, mostrando al mundo que, como siempre, un buen escritor se adelanta los logros científicos de cualquier época. La primera novela publicada en la que aparece un ascensor espacial es “Las Fuentes del Paraíso” (Fountains of Paradise) de Arthur C. Clarke. En ella, un grupo de ingenieros diseña y construye un ascensor espacial en alguna zona de África. A la par que Clarke, otro escritor inglés sugiere la idea del ascensor espacial en una de sus novelas; éste es Charles Sheffield en su novela “La Telaraña entre los Mundos”.
Desgraciadamente para este último, pese a haber escrito su novela antes que Clarke y ser por ello el verdadero padre del ascensor espacial en la literatura; su novela fue publicada unos meses más tarde que la de su colega, siendo el atribuyó el mérito a este, que junto al ascensor espacial se le atribuyen actualidad también la primera visión de un satélite geoestacionario.
Desde que estos dos escritores diesen a luz la idea del ascensor espacial, éste no ha sido un tema tan prolífico como otros en la literatura de ciencia ficción, aunque sí ha tenido varias apariciones a lo largo de este último siglo.
La idea del ascensor espacial aparecido en varias novelas como 3001: Odisea Final, también de Clarke; o la famosa trilogía sobre la terraformación de Marte: Marte rojo, Marte azul, Marte verde; en los cómics, como en el manga Battle Angel Alita; o incluso ha tenido su aparición en un videojuego de reciente edición y gran tirada como ha sido la trilogía Halo, de Bungie.
Pero no sólo en la ficción ha aparecido este útil artilugio. Actualmente es, y lo ha sido durante todo el siglo xx, junto con las nuevas lanzaderas seto la estación lunar, uno de los ingenios espaciales alrededor de los que más se investiga y especula. Ya desde 1960, algunos científicos han presentado artículos que han ido desde el absurdo hasta lo completamente serio alrededor de la idea de construir un verdadero ascensor espacial en la Tierra.
A través de todo está miríada de artículos y publicaciones científicas y pseudo-científicas, se han propuesto diversas soluciones a los problemas que aparentemente presenta el ascensor espacial. Uno de estos problemas está en mantener estable la órbita geosíncrona de la estación espacial a la que va ligada el cable. Para solucionar este problema la propuesta más aceptada es la de colgar al otro lado de la estación espacial, hacia el espacio, un cable de igual longitud que el que se tiende hacia la Tierra, o un sobrepeso, de manera que el centro de masas del sistema se mantenga sobre la órbita estable.
Sin embargo, el mayor problema al que nos enfrentamos en la construcción de un ascensor espacial es la búsqueda de un material lo suficientemente resistente como para soportar todo el peso del cable de más de 36000 kilómetros que se supone que se debería colgar y el de la cabina del ascensor. Este es el gran problema del ascensor espacial, la necesidad encontrar un material lo suficientemente resistente para construir el cable.
Hasta hace poco parecía que el ascensor espacial, debido a este gran problema, se iba a mantener dentro del terreno de la ciencia-ficción durante muchísimos años, sino para siempre. Sin embargo recientemente, y habló de los años 90, se ha encontrado un material que podría solucionarnos la vida la hora de construir el fuerte cable que necesita el ascensor. ¿Cuál es este material? Seguid atentos a Asturphysics y lo descubriréis en la próxima entrada.
PD: Le dedico la entrada a Gouki, que su insitencia a la hora de mencionar cada poco el ascensor espacial en el foro Homoscience me llevó a escribir esta entrada xD
Regalo Inesperado

Esta semana me ha llegado un regalo inesperado, un libro que tenía pedido desde hace varios meses y que, por tener que importarlo de Estados Unidos, ha tardado más de lo habitual.
El libro en concreto es Mass Effect: Revelation, una novela (precuela) basada en el universo del que quizás sea el mejor videojuego que se ha hecho en muchísimo tiempo, de nombre homónimo a la novela, Mass Effect, un juego que no dejo de recomendar a todos los propietarios de una Xbox 360 y ahora también a los poseedores de un PC medianamente potente, pues mañana (si no hay cambios de última hora) sale a la venta la versión para ordenador.
Pero centrandonos en el libro, la verdad es que todavía no he podido leer más que el prologo (tengo que estudiar y, además, todavía tengo a medias y pendiente de criticar “La Guerra de Dos Mundos”.) pero aún así la impresión que me ha dado ha sido más que buena, con un buen estilo de escritura y una presentación de los hechos que llevan a la constitución del videojuego (ldonde pone show contiene spoilers del videojuego).
[spoiler]El prólogo se ambienta en el preludio de la Guerra del Primer Contacto y cuenta, además, la repercusión de los descubrimientos extraterrestres sobre los gobiernos y las religiones de la Tierra[/spoiler]

La historia se centra alrededor de David Anderson, personaje conocido por los que hallan jugado al juego, el cual tiene que investigar una estraña masacre en una base de investigación militar. para la misión contará con la ayuda del turiano Saren, miembro de los Espectros, el cuerpo de operaciones especiales al servicio de la Ciudadela.
[spoiler]Como veis, lo narrado en esta novela no es otra cosa que la historia que el propio Anderson comenta durante el juego, en la que estuvo a punto de ingresar en los Espectros pero Saren se la jugó.[/spoiler]
Comentar, también, que el libro está escrito por Drew Karpyshyn, autor de varias novelas del universo extendido de Star Wars y guionista tanto del videojuego Mass Effect como del celebre, y vitoreado por crítica y jugadores, Star Wars: Caballeros de la Antigua República.
Sin más, solo recordaros las palabras que se graban en la mente de todos los que comienzan una partida de Mass Effect:
“Aquello fue nombrado por la humanidad como el descubrimiento más importante de la historia; el resto de razas de la galaxia los conocen como Efecto de Masa”
PD: Tengo también encargada la segunda novela, que sale a la venta en EEUU en Julio, también tocara un análisis de ella.
¿Hielo en Marte?
Una de las últimas fotos enviadas por la sonda Phoenix, que aterrizó recientemente en nuestro vecino rojo, muestra una extensión brillante (en realidad no es tan brillante como en la foto, se ve así por la sobreexposición de esta) que seguramente sea hielo.
Y yo me pregunto… ¿estamos más cerca de descubrir vida en Marte?

A través del Universo: podcast de Astronomía

Hace poco que me ha entrado la vena de los podscasts (y eso que hace ya un par de años que tengo un iPod) y no ha sido, además, hasta esa semana que he encontrado un podcasts que de verdad me gusta escuchar todas las mañanas durante el camino a la facultad (y también en casa tirado en el sofa, por supuesto). este es “A Través del Universo”.
“A Través del Universo” es un programa de radio dirigido por la gente del Instituto Astrofísico de Andalucía y que trata, como su propio nombre indica y como dice el título de este post, de Astronomía y Astrofísica. En él, a través de charlas en las que siempre está presente el humor (como por ejemplo haciendo alusión a un astrologo de pacotilla), los presentadores del programa nos cuentan las últimas noticias sobre el Universo y discuten temas de lo más variado con sus invitados.
Así que os recomiendo encarecidamente este podcast, que nunca viene aprender un poco, y más cuando algunos nos dedicamos a lo que nos dedicamos.
Podeis descargar “A través del Universo” en formato mp3 desde la iTunes Store o desde el blog del programa
Asturphysics es un blog creado y dirigido por un alumno de Física de la Universidad de Oviedo.

